VIVIR CON FECHA DE VENCIMIENTO

Vivir con fecha de vencimiento es como el aviso de caducidad de su cuenta.



Comento esto después de lamentar la muerte de una amiga, mayor que yo, que trabajó toda su vida, matrimonio fallido, una sola hija, compañero de vida muerto hace unos años, desalojo de la casa donde vivían por orden de las hijas putativas, demora de su jubilación (maldita burocracia) que fue agilizada gracias a la intervención de mi hermano egresado de derecho y diversos tratamientos que sólo demoraron unos meses más su partida.
Y peor es saber que volvía un antiguo amor a su vida pero ya no podía entregarle su cuerpo ni tenía ya el tiempo suficiente para comenzar su coloquio amoroso.



Me impacta sobremanera que el disfrute merecido para ella no pudo llevarse acabo porque su vida tenía un plazo que vencía en pocos meses. ¿Qué podemos hacer cuando nos queda tan poco tiempo? Sólo preparar papeles, desechar lo inútil y esperar que la muerte se acerque para tomar lo único que apetece. 

He pregonado a quien me escuche, que no se lamente de la vida que tiene, sacar lo mejor de ella es la mejor forma de vivir olvidando que la muerte nos puede llamar en cualquier minuto. Disfrutar los momentos como si fueran los últimos, reír porque esto es gozar pero es también una burla para la muerte. No perder el tiempo en tener miedo de lo que no conoces y de lo que ya no puedes hacer, ser vencedor de este miedo nos lleva a la plenitud de la vida aunque ésta tenga.... fecha de vencimiento.


Caminante

Esta anécdota tiene que ver con la imagen que proyectamos ante los demás y que nos muestra como respuesta la actitud del otro.



Tengo que referirme a una situación algo curiosa o para mí jocosa pero que me hace meditar y relatar sobre ello.



Tengo un recorrido habitual desde mi casa hacia el trabajo y viceversa que cambio rara vez. Por lo general, me encuentro con las mismas personas cada día y dentro de estas personas me topo con una señora que debe tener mi edad o tal vez unos años menos y que al verme en la misma cuadra y en la misma vereda, bajando a la calle o si yo me encuentro en ella, sube a la vereda.

Cuando noté que lo hacía siempre que me veía quise probar estrategias, por lo tanto, cuando la veía, calculaba cuántos metros faltaban antes de que hiciera su "movimiento", así que caminaba en la misma posición de ella no dejándole otra opción que seguir para encontrarnos de frente pero, ¡para no creerlo!!, me evitaba a toda costa y volvía a hacerme el quite!!!!!


Me pregunté si yo tendría mal olor o mi apariencia era muy seria, nunca la había visto antes como para pensar que alguna vez hice daño hasta el grado de apartarse de mi camino... ufff, mi cabeza se dio un duro trabajo de tratar de analizar la conducta de esta mujer pero lo único que pude constatar, es que ella se siente mal en mi presencia.


No creo tener aspecto de bruja o de pesada, distante puede ser, me lo han dicho pero ¿podré tener aspecto amenazante y aún no me he dado cuenta? Me queda la tarea de preguntar a mis amistades cómo me ven y que con esto, que se diluya esta duda de no saber porqué me evita esta señora.