Comento esto después de lamentar la muerte de una amiga, mayor que yo, que trabajó toda su vida, matrimonio fallido, una sola hija, compañero de vida muerto hace unos años, desalojo de la casa donde vivían por orden de las hijas putativas, demora de su jubilación (maldita burocracia) que fue agilizada gracias a la intervención de mi hermano egresado de derecho y diversos tratamientos que sólo demoraron unos meses más su partida.
Y peor es saber que volvía un antiguo amor a su vida pero ya no podía entregarle su cuerpo ni tenía ya el tiempo suficiente para comenzar su coloquio amoroso.
Me impacta sobremanera que el disfrute merecido para ella no pudo llevarse acabo porque su vida tenía un plazo que vencía en pocos meses. ¿Qué podemos hacer cuando nos queda tan poco tiempo? Sólo preparar papeles, desechar lo inútil y esperar que la muerte se acerque para tomar lo único que apetece.
He pregonado a quien me escuche, que no se lamente de la vida que tiene, sacar lo mejor de ella es la mejor forma de vivir olvidando que la muerte nos puede llamar en cualquier minuto. Disfrutar los momentos como si fueran los últimos, reír porque esto es gozar pero es también una burla para la muerte. No perder el tiempo en tener miedo de lo que no conoces y de lo que ya no puedes hacer, ser vencedor de este miedo nos lleva a la plenitud de la vida aunque ésta tenga.... fecha de vencimiento.

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